«El Monumento invisible», un homenaje a los qanats

Reseña del libro «The Invisible Monument», de Sara Kamalvand.

La civilización humana siempre ha suscitado grandes enigmas, y entre los más complejos encontramos sus posibles orígenes. Cuando uno se pregunta cuáles han podido ser los elementos que permitieron el desarrollo de asentamientos humanos, el agua aparece como el cimiento más determinante. A lo largo de la historia, los recursos hídricos han determinado el emplazamiento de poblaciones y han condicionado su progreso. Sin embargo, esto nos lleva a pensar: ¿qué sucede en las hostiles regiones desérticas donde la aridez es la ley? Porque, tal y como nos ha enseñado la historia, la falta de agua no ha sido un impedimento directo para el auge de opulentas sociedades altamente sofisticadas y cosmopolitas. Entonces, llegados a este punto, surgen dos cuestiones: ¿Como esas sociedades ancestrales llegaron a alcanzar recursos hídricos en parajes semejantemente áridos? ¿Hasta qué punto ese óbice natural alteró su cultura y su manera de vivir? Ambas preguntas son tratadas en libro recién publicado por la arquitecta iraní-canadiense Sara Kamalvand.

Nacida en uno de los países más secos del mundo, Irán, Kamalvand transformó su objeto de admiración: la infraestructura de extracción de aguas subterráneas inventadas en su propia tierra hace 3 milenios, también llamadas qanats, en su objeto de estudio. En 2012 creó la plataforma de investigación HydroCity, con base en Canada, que se focalizó en investigar en profundidad esas infraestructuras, y las interrelaciones que establecían con el territorio, las ciudades y los jardines. Sin embargo, su carrera profesional no se limita únicamente a este campo. Previamente a la creación de HydroCity, Kamalvand trabajó en los prestigiosos despachos de arquitectura Zaha Hadid, en Londres, y Kirkor, en Toronto. Además, ha sido profesora visitante en la École Spéciale d’Architecture, donde enseñó en el laboratorio especializado “Viviendo en el Antropoceno”, y dirigió un estudio en la Escuela Nacional de Arquitectura Paisajística de Versalles, donde se promocionaba una reconfiguración innovadora de la relación existente entre la naturaleza y las ciudades. Con HydroCity, organizó numerosos talleres y exhibiciones internacionales, con las cuales volvió a centrar la atención en las abandonadas redes de qanats. Concretamente, en su capacidad potencial de responder a asuntos de suma importancia contemporánea, como la contaminación o el agotamiento de recursos, mediante el diseño de nuevos jardines y espacios públicos alternativos.

«El monumento invisible»

Finalmente, su trabajo y constancia la llevó a Madrid, donde actualmente está realizando una residencia en la notoria Casa de Velázquez (Institución de la Académie de France) como arquitecta asociada. Aparentemente, la capital española comparte un patrimonio similar. Aproximadamente, desde hace un milenio hasta principios del siglo XX, una amplia red de galerías subterráneas fue usada para transportar el agua y regar la superficie de la capital. Durante esta estancia ha publicado su primer libro, llamado “El Monumento Invisible” (The Invisible Monument), el cual adopta el formato de una impactante novela gráfica para plantear una innovadora lectura anacrónica de la ciudad de Teherán, donde los qanats son el gran protagonista.

Cuando uno se pregunta cuáles han podido ser los elementos que permitieron el desarrollo de asentamientos humanos, el agua aparece como el cimiento más determinante.

Para reflejar adecuadamente la complejidad del objeto de estudio, la autora recurre a una narrativa reflexiva e ilustrada, donde presenta su profunda investigación histórica y científica acompañada de imágenes de archivo, dibujos y diseños. Para este fin, el libro ha sido copublicado por la entidad artística iraní Bon-Gah y el equipo editorial de la compañía La Troupe, de Madrid, cuyo colaborador Jaime Narváez se ha encargado del diseño gráfico. Para consolidar la exposición visual, esta se acompaña de un ensayo corto, consiguiendo articular así un trabajo con un cuerpo coherente y elocuente. A grosso modo, el libro es capaz de ofrecer un entendimiento holístico acerca de las influencias de esta infraestructura ancestral en las formas urbanas y la cosmología, al tiempo que disecciona el propio cianotipo de la capital contemporánea.

El Monumento Invisible consigue desvelar el gran enigma que permitió al Imperio Persa consolidarse como tal, con toda su grandeza y esplendor, en un medioambiente tan hostil como el que significaba la Meseta iraní. Comprendiendo así que fueron las adversas condiciones climáticas y geológicas, las que empujaron a los habitantes de esos territorios a seguir el rastro de la nieve que se derretía en las altas montañas. Finalmente, llegaron a las reservas subterráneas localizadas en los pies de estas últimas. Acorde con la autora, el posterior desarrollo de las enmarañadas construcciones que permitían extraer dicha agua, dependió principalmente del cálculo de pendientes obtenido a partir de rigurosos métodos científicos, combinados con el conocimiento tradicional del territorio. Teniendo en cuenta la tecnología que tenían sobre el abasto hace tres mil años, la precisión y complejidad de estas estructuras han hecho que sean consideradas auténticos prodigios de la ingeniería antigua. Sin embargo, la riqueza de este libro reside en la capacidad de ir más allá, para entender que los qanats, aparte de logros técnicos, también deben ser concebidos como componentes determinantes con gran poder de injerencia en el desarrollo económico, social y arquitectónico. De esta manera, la formación de Kamalvand permite que podamos admirar los qanats desde diferentes ópticas que sobrepasan la técnica.

La tecnología de los «qanats»

Hoy en día, uno puede observar cómo las principales ciudades de Irán, (Teherán, Isfahán, Tabriz, Kashán o Shiraz) están situadas a lo largo de las principales dos cadenas montañosas del país, Zagros y Alborz. El Monumento Invisible demuestra que la existencia de estas ciudades en estas áreas concretas se debe solamente al uso de la tecnología de los qanats, cristalizando así la razón por la cual estos últimos accidentes geográficos pueden considerarse las columnas vertebrales económicas y políticas de la nación persa. Esta correlación geográfica-social fundamentaría la estrategia territorial que permitió la expansión del Imperio Achaemenida y los posteriores califatos islámicos, por los territorios adversos que se conocieron como el “antiguo cinturón seco”.  De esta manera, siguiendo esta trayectoria el lector también puede apreciar cómo los qanats cruzaron las fronteras de Oriente Medio, y sustentaron el desarrollo de economías agrarias sostenibles y florecientes metrópolis como Madrid, Marrakech y Palermo.

El Monumento Invisible consigue desvelar el gran enigma que permitió al Imperio Persa consolidarse como tal, con toda su grandeza y esplendor, en un medioambiente tan hostil como el que significaba la Meseta iraní.

Asimismo, la autora consigue consagrar una evidente correlación entre la aparición de los principales conceptos filosóficos del Zoroastrismo y la búsqueda de recursos subterráneos. Las azarosas condiciones a las que se enfrentaron las sociedades de esa época, también germinaron una amplia cosmología capaz de reconciliar la armonía ecológica entre los humanos y el planeta tierra. Aunque aparentemente esta analogía puede ser abstracta, fue materializada con lo que hoy en día conocemos como el Jardín Persa. Además, estos conocimientos epistemológicos vinieron acompañados del refuerzo de otras disciplinas y saberes; desde el cálculo de pendientes, ángulos y temporadas de cosechas, a las matemáticas, geometría o astrología.

Kamalvand utiliza la capital iraní, el actual hogar de 8 millones de personas, como su principal caso práctico. Para este propósito, deconstruye Teherán geográfica e históricamente evidenciando así las capacidades de modelado de la infraestructura sobre los pensamientos y el espacio. Empezando con el propio origen etimológico de la ciudad, que posee una estrecha relación con los canales subterráneos, El Monumento invisible realiza una lectura de Teherán en la cual los qanats son protagonistas en su génesis, morfología y evolución. Sin embargo, este progreso es interrumpido en los años 60 cuando el Shah (Rey) Mohammed Reza decide aplicar unas reformas radicales. En un intento de rejuvenecer la ciudad, el rey encarga al arquitecto norteamericano Victor Gruen la futura remodelación de la capital. Este último decide aplicar su tan largamente diseñado modelo de “Metrópolis Celulares”, con el cual ambiciona reconvertir Teherán en una “Motorcity” (Ciudad-Motor), al más puro estilo americano. Como consecuencia de estos hechos, el antagonismo existente entre la modernización y las tendencias sociales locales crean un décalage que arranca la ciudad de sus raíces. Es en este punto, Kamalvand provee al lector de ciertos diseños y esquemas innovadores que pretenden revivir la ancestral red subterránea. La raison d’être de estas proposiciones, es utilizar los qanats como material de análisis y herramienta de diseño, para que a partir del jardín se pueda devolver a la ciudad su ethos, y responder a sus apremiantes necesidades ecológicas.

El Monumento Invisible ilustra claramente la injerencia de la administración del agua sobre el diseño urbano, al tiempo que enfatiza las ventajas de aplicar correctamente esta relación.

Finalmente, por una parte, podemos remarcar que El Monumento Invisible ilustra claramente la injerencia de la administración del agua sobre el diseño urbano, al tiempo que enfatiza las ventajas de aplicar correctamente esta relación. Por otra parte, ha sido realmente interesante observar cómo las características, dinámicas y complejidad con las que se han retratado las sociedades persas, contrastan notoriamente con las visiones reduccionistas y Orientalistas que usualmente adopta la literatura académica Occidental. Conclusivamente, nos gustaría destacar cómo la arquitecta Sara Kamalvand ha sido capaz de cartografiar lo físico y lo abstracto, entrelazando la actividad humana, el espacio construido y el medioambiente, dibujando así un plano de esta enriquecedora simbiosis.

Toni Sastre – FUNCI

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