8. Romero (ES) · إكليل الجبل [iklīl al-ŷabal] (AR) · Rosemary (EN)

Salvia rosmarinus Spenn. • Fam. Lamiáceas

En al-Ándalus lo llamaban iklīl. Es un arbusto de hoja perenne, aromático, que puede medir hasta dos metros. Sus flores, de un color entre blanco azulado y rosado, comienzan a aparecer en invierno.

Esta planta está muy extendida por el ámbito mediterráneo. Los datos arqueobotánicos más antiguos de la península ibérica proceden de la protohistoria, concretamente del mundo ibérico, donde se han hallado tanto sus semillas como sus hojas. Sobresale el yacimiento del Castellet de Bernabé (Valencia), del siglo III a. C.

En el mundo andalusí el romero era considerado una planta silvestre y no una especie cultivada, por lo que, habitualmente, no aparece en los tratados agronómicos. En la ‘Umda (s. XI-XII) se dedican unas breves líneas, entre las que destaca una descripción de su semilla: «Su semilla es del tamaño de la mostaza, pequeña y algo alargada, de color ocre, con un punto blanco, de sabor algo amargo, acerbo, y un tanto perfumado»; un empleo derivado de sus propiedades antisépticas y aromáticas: «Es usada por los cazadores de ciervos y onagros, que la ponen en las entrañas de estos, tras extraer las vísceras, para retardar el hedor y la putrefacción»; y su potencial calorífico: «Se utiliza para calentar los hornos». Por otro lado, los médicos andalusíes reconocieron sus virtudes. Por ejemplo, el sevillano Ibn Zuhr (s. XII) escribe en su Tratado de los alimentos que «las carnes de los animales que pastan romero y tomillo son mejores que las de los que se alimentan de verduras que no tienen olor ni astringencia alguna».

This post is available in: Español