Al-Ándalus de la Alpujarra al Ejido. Med-O-Med en Almería

En el mes de mayo realizamos un viaje a Almería que nos proporcionó una rica visión sobre los paisajes almerienses y una panorámica general del trabajo que están haciendo algunas de las instituciones  enfocadas en la protección del patrimonio natural y cultural en la provincia: el Jardín Botánico de la Universidad de Almería, el Yacimiento Arqueológico Barrio Andalusí, la Asociación Villa María Jardín-Huerto y el jardín botánico Almunya del Sur (El Ejido).

La herencia andalusí se percibe todavía hoy a través de muchos de los elementos que componen la cultura y la tradición almeriense, ya sean materiales o inmateriales. La implicación y las posibles sinergias que están dándose entre sus agentes resultan fundamentales para el abordaje de las distintas problemáticas vigentes (despoblación, éxodo rural, cambio climático, conservación del patrimonio…) y el desarrollo del territorio (económico, social, cultural…). La FUNCI se congratula de poder ofrecer la plataforma de cooperación internacional Med-O-Med, Paisajes Culturales del Mediterráneo y Oriente Medio como infraestructura de mediación para la consecución de estos objetivos, creando una suerte de red regional dentro de este territorio.

Visita al jardín-huerto de Villa María: la Alpujarra almeriense

©Fundación de Cultura Islámica

El pasado 4 de ese mismo mes tuvimos el placer de visitar el jardín-huerto de Villa María, ubicado en el municipio de Canjáyar, en plena Alpujarra almeriense. Este paraje se distingue por su peculiar paisaje salpicado por hazas (ár. ḥaẓẓa / ḥaẓẓa al-ard), bancales (ár. banqāl) y balates (ár. barṭa) –en conjunto, forman terrazas artificiales contenidas por muros de piedra y empleadas para la siembra– de herencia islámica.

A pesar de las modificaciones de este jardín-huerto durante el siglo XIX, su configuración responde al paisaje agrícola andalusí del territorio. De hecho, sigue conservando la estructura de la casa de labor (diyār al-bādiya) y de las «huertas de primor» (aḥsan al-basātīn), descritas por el agrónomo almeriense Ibn Luyūn (s. XIII-XIV) en su tratado de agricultura. La finca se remonta varios siglos, como testimonian ciertos ejemplares de plantas centenarias presentes en el jardín. En 2025 firmamos un convenio de colaboración con la Asociación Villa María Jardín-Huerto, que está revalorizando este espacio, al tiempo que pasó a formar parte de la red Med-O-Med con el fin de poner en funcionamiento iniciativas para la salvaguarda y difusión de este patrimonio único. Asimismo, han sido incluidos en el inventario de «Centro de Diversidad Vegetal» en reconocimiento a su labor por la preservación de la biodiversidad, su implicación social en la zona y su vinculación con el patrimonio islámico.

M.ª Teresa Navarro, profesora titular en la Universidad de Málaga, Joaquín García, artista y gestor cultural, y Joaquín Gaona, historiador, como parte de la Asociación Jardín-Huerto Villa María, nos recibieron junto con la alcaldesa de Canjáyar, Antonia Urrutia.

Además de mostrarnos las instalaciones y el jardín-huerto, pudimos observar y disfrutar de ejemplares de varios cientos de años de Myrtus communis subsp. baetica, una planta protagonista de los jardines andalusíes medievales, pero que prácticamente desapareció de la península ibérica a lo largo de la Edad Moderna.

Precisamente, parte de este acuerdo de colaboración establecido persigue poner en valor, recuperar y estudiar estos mirtos, también conocidos hoy como arrayanes moriscos, una tarea que requiere de esfuerzos conjuntos de las distintas entidades implicadas. Por otro lado, tuvimos la oportunidad de conocer, de la mano de los miembros de la asociación, tanto el municipio de Canjáyar como los sistemas de regadío y de cultivo tradicionales de la Alpujarra almeriense, con la visita a varios de los enclaves del entorno.

©Ayuntamiento de Canjáyar

Convenio con el Jardín Botánico UAL: un viaje por los ecosistemas almerienses

©Fundación de Cultura Islámica

Por este mismo motivo, se firmó también a principios de este año un convenio de colaboración con la Universidad de Almería (UAL), cuyo Jardín Botánico (Centro de Investigaciones de Colecciones Científicas – CECOUAL) forma parte desde 2025 de la red Med-O-Med y se registró en el inventario de «Jardines Botánicos» de la misma. El Jardín Botánico, que se compone de áreas que recrean entornos de las comarcas naturales de la provincia de Almería, está dedicado al estudio, conservación y divulgación de la flora, con especial atención a especies de ecosistemas áridos y semiáridos. Integrado en el campus universitario, combina naturaleza, arquitectura y función educativa en un espacio abierto y distribuido.

Durante este viaje, el 5 de mayo, celebramos la adhesión y el acuerdo en el Pabellón de Historia Natural de la Universidad de Almería. Allí fuimos acogidos tanto por el rector de la universidad, José Céspedes, como por el equipo del Pabellón: su director, Juan Gisbert, la responsable de colecciones vivas, Esther Giménez, y la conservadora de las colecciones de geología, Azucena Laguía. Asimismo, también estuvieron presentes los compañeros de la Asociación Villa María Jardín-Huerto y el director del jardín botánico de la Almunya del Sur –miembro de Med-O-Med–, Carlos Collado. Tras unas palabras institucionales, de manera simbólica, en conmemoración de esta unión, se plantaron dos arrayanes moriscos (Myrtus communis subsp. baetica), reproducidos a partir de los especímenes de la Alpujarra.

Más tarde, pudimos mantener una reunión técnica para tratar posibles actuaciones futuras con estas entidades. Se están generando unos vínculos territoriales con los esperamos poder constituir una suerte de red local en Almería. A través de ella, se espera aunar energías para la conservación y la salvaguarda de sus ecosistemas y, en particular, del legado islámico en el paisaje de la Alpujarra y otros espacios de la provincia de Almería, ya sea material o inmaterial, con el arrayán morisco y sus implicaciones históricas como protagonistas.

©Universidad de Almería

Un oasis en medio del mar de plástico: la Almunya del Sur

©Esther Giménez Luque

Al día siguiente, la comitiva –formada por los miembros de FUNCI, Villa María y Esther Giménez (UAL) – tuvo la oportunidad de que el director de la Almunya del Sur les mostrara su jardín-huerto de estilo andalusí, con unos 2.500 metros cuadrados de extensión. Resulta un pequeño oasis en medio del mar de plástico de El Ejido. En 2016 el jardín botánico abrió sus puertas y desde entonces ha desarrollado una importante labor de divulgación botánica y medioambiental. En él podemos encontrar más de 2.000 especies, entre las cuales están tres variantes de Myrtus communis: communis, tarentina y baetica. Esto permite apreciar las diferencias taxonómicas entre las distintas subespecies y confirmar las características particulares del baetica, que lo hacen inconfundible.

 

 

La vida cotidiana en al-Marīya: Yacimiento Arqueológico Barrio Andalusí

©Fundación de Cultura Islámica

Justo antes de volver hacia el centro peninsular, visitamos el Yacimiento Arqueológico Barrio Andalusí, situado a los pies de la alcazaba islámica. Belén Alemán, su directora, nos guió a través de las distintas salas del museo. Este espacio museístico quedó inaugurado en 2023; no obstante, los restos visibles son fruto de las excavaciones arqueológicas realizadas en 2014 y 2016, que sacaron a la luz una serie de casas que pertenecían al barrio medieval, datadas entre los siglos XI y XIII. Por otro lado, pudimos disfrutar de la rica selección de piezas arqueológicas (118 artefactos), que ilustran la vida de aquellos que habitaron la antigua madīna de al-Marīya, y de diferentes elementos interactivos (gafas de realidad virtual, juegos interactivos, proyecciones, etc.); estos permiten restituir el aspecto original del paisaje urbano medieval de la ciudad, de forma no invasiva.

Este fructífero viaje pone en evidencia el impacto que la cultura islámica tuvo en la conformación de los paisajes culturales y naturales de Almería. Sus huellas todavía son rastreables en las prácticas agrícolas tradicionales, los sistemas hidráulicos históricos, la organización social, el léxico, la constitución urbanística, los objetos y herramientas, los espacios ajardinados o productivos y la flora presente en sus ecosistemas. Las cuatro instituciones visitadas en estos días, precisamente, son testimonio de estos hechos. Esperamos que esta experiencia plante una semilla –nunca mejor dicho– para elevar este legado, gracias a la investigación, colaboración y divulgación, a una posición preeminente como elemento fundamental para el desarrollo social, económico, cultural y ambiental de la región.

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