Fotografía: Villa María Jardín-Huerto

14. ROSA (ES)

الورد [al-ward] (AR)

ROSE (EN)

Rosa × damascena Herrm. • Fam. Rosacea

Arbusto perenne que puede alcanzar entre 1 y 2 metros de altura, con ramas delgadas y leñosas, provistas de espinas pequeñas y curvas. Las hojas son compuestas, imparipinnadas, con 5 a 7 folíolos ovalados, de margen serrado, de color verde brillante y superficie ligeramente coriácea. Las flores son grandes y fragantes, con pétalos dobles en tonalidades que van del rosa pálido al rosado intenso. Aparecen solitarias o en racimos terminales. El fruto es un escapó o cinorrodion, de color rojo anaranjado al madurar, carnoso y rico en semillas pequeñas.

En muchos casos es difícil distinguir en las fuentes árabes entre las distintas especies del género Rosa —desde aquellas autóctonas a otras de origen asiático y numerosos híbridos— que los andalusíes agruparon bajo el término ward. Sin embargo, la amplia extensión de los textos que agrónomos, botánicos y médicos dedicaron a las rosas es un indicio del interés que tuvieron por esta planta y sus aplicaciones, como las ornamentales, medicinales, cosméticas o alimentarias.

Debido a las características estéticas de estas especies, fueron cultivadas a lo largo de la península ibérica desde la Antigüedad. Los textos de los agrónomos andalusíes dejan múltiples testimonios sobre este aspecto, así como sus ubicaciones en jardines y huertos. Ibn Luyūn (s. XIII-XIV) indica: «Los rosales son plantas ornamentales que se cultivan para deleite de la vista y el olfato», así como también que «los rosales se colocan adheridos a los pabellones que suelen tener algunas edificaciones». Por su parte, al-Ṭignarī (s. XI-XII) recogió: «Se deben plantar en los lados del huerto (…) y en los paseos». Igualmente, la búsqueda de aumentar su carácter ornamental queda patente en los tratados agrícolas. Ibn Baṣṣāl (s. XI) señaló que «para que tenga dos floraciones, en primavera y en otoño, se deja sin regar durante la época de calor y en agosto se riega mucho y frecuentemente».

En lo que se refiere concretamente a la Rosa × damascena, los especialistas han podido identificarla con bastante claridad en ciertos pasajes de los agrónomos andalusíes, especialmente por las menciones sobre su color y la obtención de un agua de rosas de buena calidad. Por ejemplo, al-Ṭignarī recogió: «Sus pétalos, frescos o secos, sus peciolos, así como su aceite y, sobre todo, el agua de rosas, tienen múltiples usos en medicina, cosmética y perfumería».

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