El Arboretum Nacional de Túnez

En el marco del inventario de Centros de Diversidad Vegetal (IDV) desarrollado como parte de la red Med-o-Med, hemos actualizado la información y novedades del Arboretum Nacional de Túnez, un centro de protección de biodiversidad, investigación y sensibilización, localizado en la capital del país.

En este artículo ofrecemos una mirada breve a su desarrollo y finalidades, pero también a la propia idea general de los arboretum y los objetivos que estos persiguen.

Breve historia de la creación de los arboretum

Arboreto de Trsteno.

El término arboreto, o arboretum, proviene del latín arborētum, y fue utilizado por primera vez por el botánico escocés J.C. Loudon en 1838 en su libro enciclopédico Arboretum et Fruticetum Britannicumes.[1] La palabra designa un lugar donde se cultivan árboles, arbustos y a veces plantas herbáceas con fines científicos y educativos. Un arboreto puede ser una colección en sí misma o parte de un jardín botánico, por lo que la mayoría se encuentra en zonas ajardinadas temáticas.

Aunque el concepto es bastante moderno, su idea fue establecida hace mucho tiempo. Los estudios históricos han mostrado que ya en la época del Antiguo Egipto, los faraones plantaban árboles exóticos y los cultivaban, como sucedía con el ébano de Sudán o los pinos y cedros de Siria.[2]

El arboreto moderno más antiguo conocido fue fundado en la región croata de Dubrovnik en el siglo XV. Aunque no se conoce la fecha exacta de su fundación, los historiadores tienen pruebas de la construcción de un acueducto para irrigarlo en 1492.[3]  En la actualidad, se lo conoce como el Arboretum de Trsteno.

No obstante, fue a partir del siglo XIX cuando muchas ciudades comenzaron a crear arboretos con un objetivo de protección del patrimonio natural y de la diversidad vegetal.

¿Para qué sirve un arboreto?

Las principales finalidades de los arboretos, comunes a las de los jardines botánicos, son las siguientes:

  • la conservación: los arboretos tienen normalmente como objetivo conservar y salvaguardar especies en peligro de extinción, con estrategias de conservación ex situ (tipo de conservación fuera de sus hábitats naturales) e in situ (su contrario).
  • la enseñanza y la educación pública.
  • la investigación en el dominio de la dendrología, o ciencia de las plantas arboladas.[4]
Arboreto de Montes (Madrid).

En función de los objetivos y programas de los diferentes arboretos, se pueden distinguir las siguientes categorías:[5]

  • El arboreto de colecciones generales: su objetivo es tener una colección que reúna el máximo número de especies de todo el mundo, las cuales están representadas por un número limitado de especímenes (normalmente uno).
  • El arboreto forestal: alberga una colección con un menor número de especies, pero cada una está representada por un mayor número de individuos, de 25 a 100, o incluso más. Su misión es probar y comparar el comportamiento forestal de las nuevas especies introducidas en una región determinada.
  • El arboreto temático: reúne diversas variedades de una misma especie. El objetivo es constituir un conservatorio de la diversidad de una especie.
  • El arboreto paisajístico: tiene un fin estético.

A estos objetivos principales se añade ahora un creciente interés turístico, debido a su belleza y a las posibilidades de ocio y descanso que ofrecen estos espacios, que han hecho de ellos lugares frecuentemente visitados.

El Arboretum Nacional de Túnez: de jardín botánico a arboreto

Arboretum Nacional de Túnez.

Tal es el caso de Túnez y de su Arboreto Nacional, que lleva más de 100 años trabajando por la protección de especies amenazadas, y realiza una labor imprescindible de conservación de la diversidad vegetal.

Su historia comienza en 1891, cuando se fundó el Jardín de Prueba y de Aclimatación de Túnez con el objetivo de tener una colección de plantas y realizar ensayos de aclimatación de especies vegetales exóticas[6]. Fue el primer jardín de este tipo en Túnez y marcó el comienzo del desarrollo de instituciones agronómicas, hortícolas y botánicas en el país. Esta tendencia llevó a la creación del Servicio Botánico de Túnez en 1913[7]. Esta institución, conocida hoy como Instituto Nacional de Investigación Agrónoma de Túnez[8], fundó en 1913 el «Parque de las Colecciones«. A lo largo de los años este parque se ha especializado, hasta transformarse en el Arboretum Nacional de Túnez que conocemos hoy en día.

Con una superficie total de aproximadamente 8 hectáreas en el centro urbano norte de Túnez, el arboreto está clasificado como Reserva Natural desde 1996, de acuerdo con el Código Forestal de Túnez. Este espacio verde alberga alrededor de 700 especies vegetales, y ofrece a los habitantes de la zona urbana del «Gran Túnez» un espacio cercano en el que pasear y descubrir una gran diversidad de árboles de todos los continentes.

Desde 1996, cuando se desarrolló l Programa Nacional de Parques Urbanos de 1996, el arboreto está gestionado por la Agencia Nacional de Protección del Medio Ambiente (ANPE, conforme a su nombre en francés). En el marco de este programa, se han puesto en marcha diversas estrategias, ya sean científicas, de conservación o educativas:

  • Programas científicos y de protección del medio ambiente: La ANPE tiene varios programas científicos para cumplir su misión de elaboración de políticas, en materia de control de la contaminación y protección del medio ambiente. Tiene redes de vigilancia de la calidad del aire, del agua y de los suelos, así como una unidad que se encarga del seguimiento científico de los ecosistemas naturales y de los lugares sensibles que requieren un seguimiento especial de la fauna, la flora etc., como el arboreto[9].

Este espacio verde alberga alrededor de 700 especies vegetales, y ofrece a los habitantes de la zona urbana del «Gran Túnez» un espacio cercano en el que pasear y descubrir una gran diversidad de árboles de todos los continentes.

En el marco del Programa Nacional de Parques Urbanos, la ANPE tiene también el objetivo de proteger y transformar los bosques periurbanos en zonas de recreo de carácter cultural y ecológico[10]. Es el caso del arboreto de Túnez. Ello implica programas de conservación de la diversidad vegetal.

  • Programas de conservación: el arboreto de colecciones generales de Túnez tiene un programa de conservación ex situ e in situ. Si caminamos por este espacio verde podemos encontrar especies peculiares de todas partes del mundo, cada una con diferentes usos y beneficios.

El Dovyalis caffra, nativo del sur de África, por ejemplo, es un árbol importante por diversos motivos. Su fruto, poco conocido, tiene el potencial de mejorar la nutrición, estimular la seguridad alimentaria y fomentar el desarrollo rural sostenible, permitiendo así una protección de la tierra[11].

El Pistacia atlantica, nativo del área geográfica que abraca desde el norte de África hasta la meseta iraní, desempeña una importante función para luchar contra desertificación y la erosión de los suelos. Por eso se utiliza mucho en la reforestación de zonas áridas.[12] Además, tiene un marcado interés pastoral y un rol en la protección de la biodiversidad, ya que es un importante refugio de especies raras y endémicas del Mediterráneo. Su conservación y observación es, por ello, importante para países como Túnez, fuertemente amenazado por la desertificación.

Pistacia Atlantis. Photo: Ori Fragman-Sapir.

El araar (Tetraclinis articulata), endémico del mundo mediterráneo, tiene también muchos usos, tanto para el ser humano como para la naturaleza. Es a la vez una planta medicinal rica en aceites esenciales, así como un árbol valioso para fijar dunas, mientras que su madera era muy utilizada en la antigüedad para fabricar tableros de mesas lujosas.[13]. En Marruecos, donde se lo conoce como thuya,  aún es muy popular para la fabricación de objetos ornamentales.

El arboreto nos hace también viajar hasta el continente asiático con la Melia azedarach, o árbol del paraíso. Suele utilizarse en jardinería como árbol de sombra, así como por su abundante y aromática floración. Sus virtudes eran conocidas en la península ibérica ya hace siglos, y el agrónomo Ándalus Abu Zacaría, en la época almohade, lo menciona en su tratado Kitab al-Filaha (El libro de la agricultura)[14].

Además de hacernos viajar con su multitud de árboles y de participar en la protección de la diversidad de la naturaleza, el arboreto desarrolla programas educativos para sus visitantes.

  • Programas educativos y recreativos: la ANPE, junto con el arboreto, ha desarrollado un proyecto de elaboración de material orientativo, una guía y un folleto de sensibilización sobre sus especies (características, nombres, hábitat original y edad de las especies). Asimismo, espera crear un sendero ecológico dentro del arboreto que permita fomentar el conocimiento sobre la botánica y la importancia de la conservación de la flora.

Desde su creación, el Arboretum Nacional de Túnez ha contribuido en todo momento a proteger y preservar el patrimonio natural y enseñar a la sociedad la belleza de la naturaleza.

Estas ideas forman parte de la misión de educación ambiental de la ANPE, que ya cuenta con varios proyectos realizados de sensibilización, formación y apoyo a iniciativas locales. En 2016 la Agencia organizó un concurso nacional sobre el medio ambiente para los centros educativos. Ha producido ya materiales didácticos y kits educativos para las escuelas, como folletos explicativos relacionados con la diversidad vegetal, entre ella los mamíferos y las aves del lago nacional de Ichkeul…[15]

Desde su creación, el Arboretum Nacional de Túnez ha contribuido en todo momento a proteger y preservar el patrimonio natural y enseñar a la sociedad la belleza de la naturaleza. Son estas razones las que apoyan su inclusión en nuestra lista de Centros de Diversidad Vegetal. Esperamos que nuestra colaboración sea fructífera y nos permita compartir experiencias, conocimientos y desarrollar acciones conjuntas en el futuro.

Tristan Semiond – FUNCI

Referencias

[1] Gardner, Helen; Kleiner, Fred; Mamiya, Christin J. (2008). Gardner’s Art Through the Ages: A Global History. Cengage Learning EMEA. p. 67

[2] Fred S. Kleiner (2009). “Gardner’s Art Through the Ages”, Thomson/Wadsworth.

[3] Stewart, James (2006). Croatia. New Holland Publishers. p. 297

[4] André Lawalrée, « Histoire et rôle des jardins botaniques », Ensemble d’Écoles Supérieures et de Facultés Catholiques.

[5] ANPE, Arboretum de Tunis: http://www.anpe.nat.tn/Fr/arboretum-de-tunis_11_162

[6] https://jardinsdessai.wixsite.com/accueil/blank-gcat6

[7] https://jardinsdessai.wixsite.com/accueil/blank-gcat6

[8] ANPE, Arboretum de Tunis: http://www.anpe.nat.tn/Fr/arboretum-de-tunis_11_162

[9]ANPE, Direction du Suivi des Milieux Environnementaux, http://www.anpe.nat.tn/Fr/presentation_11_122

[10]Journal officiel de la République tunisienne nº 79, 4 octobre 2005, p. 2589.

[11] National Research Council (19 de enero de 2010). « Kei Apple». Lost Crops of Africa: Volume III: Fruits”. National Academies Press

[12] Ozenda, P. (1991). Flore et Végétation du Sahara. París:CNRS.

[13] Pline l’ancien, Histoire naturelle, Livre 13, Edition Emile Littré, Dubochet, Paris

[14] GARCÍA SÁNCHEZ, E., «Ibn al-Awwam, Abu Zakariya´», Biblioteca de al-Andalus, vol. 2, pp. 444-451, Fundación Ibn Tufayl de Estudios Árabes, Almería, 2009

[15] ANPE, Sensibilisation : http://www.anpe.nat.tn/Fr/sensibilisation_11_94

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