
10. LAUREL (ES)
[al-ġār (AR)] الغار
BAY TREE OR LAUREL (EN)
Laurus nobilis L. • Fam. Lauraceae
Árbol que puede alcanzar entre 10 y 15 metros de altura, con hojas perennes lanceoladas de color verde oscuro y muy aromáticas. Sus flores se agrupan en umbelas al final de las ramas, son blanquecinas y olorosas. Su fruto es una drupa negra al madurar.
El laurel, conocido en al-Ándalus como ġār, procede de regiones mediterráneas con clima suave, como áreas de la península ibérica, aunque en la actualidad está extendido por todo el mundo. Al ser un árbol oleoso, es rico en aceites esenciales y grasas, por lo que ha sido muy valorado como especie con propiedades aromáticas, culinarias y terapéuticas.
Los textos andalusíes certifican la existencia de estos árboles en las montañas, de donde fueron trasplantados e introducidos en los huertos con el fin de enriquecer la tierra y favorecer el embellecimiento. De hecho, en los escritos de Ibn Luyūn (s. XIII-XIV) se recomienda que el laurel esté presente en los huertos de primor debido a su follaje siempre verde y el aroma de las hojas. Otros autores como Ibn al-ʿAwwām (s. XII-XIII) detallaron su propagación mediante esquejes y trasplantes, así como su relación con el entorno hortícola: «Sus vástagos y desgarrados se plantan junto a las grandes acequias» y «le añade gracia el estar cerca de árboles de buen olor y plantas aromáticas».
Entre sus usos culinarios destaca el adobo de la aceituna, para lo que se empleaban las hojas machacadas. También con estas y otras partes del laurel, al-Ṭignarī (s. XI-XII) recogía: «Se mejora el olor y el aspecto del aceite». Además, esta planta se usaba en el cuidado de los animales; según Ibn al-ʿAwwām (s. XII-XIII): «los cogollos de laurel se cuecen con hierbabuena, se mezcla esta agua con otros elementos, y se mete en la boca de la bestia para curarla del dolor de intestinos». Señaló, asimismo, la cura de afecciones de las gallinas, el ahuyentado de las moscas presentes en la zona de pasto de los bueyes y, en general, la protección ante todo animal venenoso. Gracias a sus propiedades insecticidas, se empleaba también en el entorno doméstico. Ibn Wāfid (s. XI) indicaba: «Con su semilla y mirobálano macerados en agua se riega la casa y no entran las moscas».
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