Fotografía: Villa María Jardín-Huerto

6. ROMERO (ES)

إكليل الجبل [iklīl al-ŷabal] (AR)

ROSEMARY (EN)

Salvia rosmarinus Spenn. • Fam. Lamiaceae

Subarbusto perenne, leñoso, de entre 0,5 y 2 metros de altura. Las hojas son opuestas, sésiles o subsésiles, lineares a linear-lanceoladas, con margen revoluto, coriáceas, de color verde oscuro en el haz y tomentoso-blanquecinas en el envés; presentan abundantes glándulas secretoras de aceites esenciales. El cáliz es tubular, bilabiado; la corola, de color azul, violeta o blanquecino, presenta dos labios bien diferenciados. 

En al-Ándalus lo llamaban iklīl. El romero, de naturaleza silvestre en la península ibérica, prácticamente no fue recogido en los tratados agrícolas de al-Ándalus, que se centraron en las especies cultivadas. Sin embargo, los médicos andalusíes, familiarizados con los textos grecorromanos, supieron reconocer las virtudes del romero en el ámbito medicinal. Así lo expresaba el sevillano Ibn Zuhr (Avenzoar, s. XII) en su Kitāb al-Ağḏiya (Tratado de los alimentos) : «Las carnes de los animales que pastan romero y tomillo son mejores que las de los que se alimentan de verduras que no tienen olor ni astringencia alguna». Desde la Antigüedad, ya el médico y farmacólogo grecorromano Dioscórides (s. I) reconocía su capacidad aromática e indicaba que se utilizaba para tejer coronas. También el agrónomo romano Columela (s. I) señaló el romero como una de las plantas melíferas.

El tratado botánico de la ʻUmda (s. XI-XII) le dedica unas breves líneas, centradas sobre todo en dos usos: por un lado, su aprovechamiento como combustible —«se utiliza para calentar los hornos»—; por otro, su empleo cinegético, derivado de sus propiedades antisépticas y aromáticas, pues «es usada por los cazadores de ciervos y onagros, que la ponen en las entrañas de estos, tras extraer las vísceras, para retardar el hedor y la putrefacción».

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