3. Membrillo (ES) · سفرجل [safarŷal] AR · Quince [EN]

Cydonia oblonga L. Fam. rosáceas

El membrillo se conoció en al-Ándalus como safarŷal. Se trata de un árbol mediano que puede alcanzar los 7 metros de altura. Sus hojas, simples y ovaladas, se distribuyen en ramas irregulares. Como planta caducifolia, florece en la primavera, da el fruto entre el final del verano e inicios del otoño y pierde las hojas a partir del invierno.

Su origen se ubica en Asia Menor, aunque en la península ibérica y las Baleares es una planta muy cultivada. Los datos arqueobotánicos más antiguos en suelo peninsular son de época andalusí, concretamente del yacimiento de la Cueva de Dehesilla (Cádiz), y están fechados entre los siglos XI y XII.

Los agrónomos andalusíes fueron buenos conocedores del membrillo y sus textos reflejan tanto su experiencia en las técnicas de cultivo como los usos ornamentales y, sobre todo, productivos de esta planta. Identificaron que la especie necesitaba un suelo profundo y bien irrigado, hasta el punto de que algunos autores, como el toledano Ibn Baṣṣāl (s. XI), recomendaron plantarla junto a cultivos hortícolas como la berenjena, que también requiere abundante agua, para no descuidar su riego.

En septiembre se recogían los membrillos, de los que se registraron diferentes variedades. De los de forma alargada se distinguieron frutos dulces y ácidos; del redondo, en cambio, dulces y agridulces. Aunque está documentado el consumo del fruto, también como jarabe, no hay constancia de la elaboración de la conocida carne de membrillo, ya que el cultivo del azúcar, por las condiciones climáticas del territorio, fue limitado en al-Ándalus.

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