En sociedades marcadas por crisis económicas, sociales o medioambientales, una escuela destaca y se convierte en un vivero de políticas públicas integradas.
La Escuela de Jardinería Bouregreg Med-O-Med, situada en Rabat-Salé, encarna perfectamente esta función. No es solo un espacio de formación profesional o un jardín pedagógico: es un lugar donde se hace política de otra manera, entre la aclimatación de las plantas y la dignidad humana.
La escuela actúa como una política medioambiental territorializada, inclusiva y participativa. A través del aprendizaje de la jardinería aromática, ecológica o incluso hortícola, devuelve el poder de actuar a públicos que a menudo están alejados (o incluso abandonados) de los procesos de toma de decisiones: jóvenes en situación de abandono escolar, personas procedentes de barrios marginados, beneficiarios del RAMED (ayuda estatal para los más necesitados), etc. Demuestra que la ecología puede y debe ser accesible para todos.
La escuela actúa como una política medioambiental territorializada, inclusiva y participativa.
Por lo tanto, este proyecto actúa en consonancia con las estrategias nacionales de desarrollo sostenible (SNDD 2030), pero cubriendo las lagunas existentes sobre el terreno: crea vínculos, trabajo, salud y resiliencia.
La escuela ofrece así una visión alternativa a las políticas educativas, menos académica, más social y adaptada al terreno.
Desarrolla competencias prácticas (saber cultivar, acondicionar, sembrar), pero también sociales (cooperar, transmitir, cuidar). De este modo, se suma al espíritu de la Estrategia Nacional para la Educación y la Formación, haciendo hincapié en una educación para todos, inclusiva y adaptada a las necesidades reales de los territorios y las personas.
Experimentación y relación con lo vivo
Con su enfoque basado en la experimentación, los sentidos y la relación con lo vivo, la Escuela Bouregreg abre el camino a una pedagogía de la reconexión: con uno mismo, con la tierra, con los demás. Representa una alternativa creíble a la lógica de la estandarización educativa y una puerta de entrada a la ciudadanía ecológica, ¡y mucho más!
La Escuela Bouregreg abre el camino a una pedagogía de la reconexión: con uno mismo, con la tierra, con los demás.
La escuela no solo forma jardineros y jardineras, sino que construye los ciudadanos del mañana, todo ello conciliando el trabajo manual y el reconocimiento social, luchando contra la precariedad de los oficios verdes y devolviendo el valor político al trabajo de la tierra.
De este modo, la escuela participa en una repolitización del trabajo, allí donde las políticas públicas clásicas tienen dificultades para actuar.
Reconecta el trabajo con la utilidad social, el territorio y el medio ambiente. Crea trabajo justo, trabajo que cuida, trabajo que une.
Con el apoyo de la FUNCI (Fundación de Cultura Islámica en España) e integrada en la red Med-O-Med, Paisajes culturales en el Mediterráneo y Oriente Medio, la escuela no está aislada. Está arraigada a nivel local y conectada a nivel global (AAVB – INDH – MIEPEEC – AECID – Fundación Drosos – Fondazione FAI). Este doble arraigo es su fuerza: valoriza el patrimonio hortícola mediterráneo e islámico al tiempo que responde a las necesidades socioeconómicas concretas del territorio marroquí.
La escuela participa en una repolitización del trabajo, allí donde las políticas públicas clásicas tienen dificultades para actuar.
En definitiva, la Escuela de Jardinería Bouregreg Med-O-Med es mucho más que un proyecto local. Es una utopía concreta, según la expresión de Jean-Louis Laville, una política pública experimental que aúna los objetivos de transición ecológica, justicia educativa, trabajo digno y recomposición social.
Ana Da Silva
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